Cachimba y raclette.
Ayer estuvimos en casa de paola, reunidos unos cuantos ex-compańeros de las prácticas. Fue una cena original: "raclette", le llaman. La raclette es como una plancha eléctrica que se pone sobre la mesa, entre los comensales, y por encima se le va poniendo todo tipo de carne, mientras que por debajo hay una especie de sartenes individuales en las que se dejan fundir lonchas de queso. Es como la fondue, o sea, que se supone que todo el mundo colabora preparándose su propia cena. Y digo "se supone" porque ayer yo sólo tuve que alargar un poco el brazo para que me echaran la carne en el plato. Pero lo mejor de la reunión fue la cachimba. Estuvimos fumando un tabaco muy suave de manzana que estaba buenísimo. Lo malo, o mejor dicho lo bueno, es que muchos no quisieron fumar, así que entre tres pudimos disfrutar de la cachimba tranquilamente. Yo tuve un momento místico, y me imaginaba a mí mismo en la India dedicándome a la vida contemplativa. Aunque, todo hay que decirlo, lo que hago ahora tampoco es demasiado diferente. Después de cenar, alguien empezó a sacar todo tipo de bebidas alcohólicas servidas en vasos de litro, pero yo había comido demasiado y ya no me apetecía demasiado beber. Después fuimos al casco, estuvimos en un par de bares, pero el grupo no estaba muy animado. Bailé un poco la típica pachanga y me fui a dormir. Casi no tengo resaca.


<< Home