La entrevista.
Tras meditar prolongadamente qué vestimenta lucir para la que ha sido mi primera entrevista de trabajo de mi corta pero intensa vida, me he decantado por ponerme los pantalones de mi traje Massimo Dutti y una camisa de vestir. Sin corbata y sin chaqueta. También he decidido ponerme los zapatos de verano que me regaló Pi, sin calcetines. Tras comprobar lo bien que me sentaba dicha indumentaria, he conducido hasta el lugar en cuestión con tiempo más que de sobra, por si las moscas.
De hecho me he adelantado media hora, y he estado esperando dentro del coche, escuchando el último disco de Fleetwood Mac. Aunque parezca una tontería, me ha ayudado mucho a relajarme, porque estaba bastante nervioso. He inclinado el asiento hacia atrás, he cerrado los ojos y durante 15 minutos he procurado desconectar un poco, escuchando la música, respirando profundamente…
Las 11:10. Vamos allá.
La entrevistadora era una mujer de unos 35 ańos, muy guapa, con un sofisticado peinado que le daba cierto aire masculino. Me ha estrechado la mano y hemos pasado a una sala en la que me ha hecho sentarme frente a ella. Ha leído mi curriculum, muy despacio, hablando suavemente. Después me ha hecho varias preguntas estúpidas, como que le dijera tres virtudes y tres defectos, qué puedo aportar yo a la empresa, cómo me gustaría verme dentro de tres ańos, etc. Mis respuestas han sido también bastante estúpidas. Yo pretendía mostrarme seguro de mí mismo, con un alto nivel de autoestima y todo eso. Pero la verdad es que estaba muy nervioso y poco convencido de mis posibilidades. Todas las palabras que han salido de mi boca han sido tonterías, pronunciadas con el ánimo de agradarle a esa mujer, pero en el fondo a mí me daba asco la situación.
Creo que no lo he hecho del todo mal, y más si consideramos que es la primera vez que hablo tanto de mí con una persona extrańa. No estoy acostumbrado a ponerme por las nubes a mí mismo, y es más, es que no me gusta nada, lo odio. No me sé vender.
A mí cuando todo el mundo me dice “te tienes que vender”, me siento un poco putilla barata.
No obstante, estoy contento, porque ha sido una experiencia vital bastante enriquecedora (seguro que a la próxima entrevista voy algo más suelto). Ahora ya no tengo nada que hacer, de nuevo.
::emepetres:: audio bullys - way too long


<< Home