Alioune.
Alioune no dice en ningún momento que no, viene en cinco minutos. Entra y me sorprende que lleve puesta una gorra de marca deportiva buena y un impermeable azul oscuro con pinta de ser cómodo y caliente. Alioune sonríe, y me llaman la atención sus dientes blancos y la franqueza de su mirada asustada.
Yo digo "żAlioune?", y él me tiende su mano agrietada, y me la ofrece sincera y firme, y es entonces cuando siento cómo me invade por dentro un rugido de león y un estruendo de miles de millones de elefantes.
::mp3 - la buena vida - inédito


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