9.8.03

Sed.
Estábamos tomando un café tranquilamente y tanto hablar de cerveza, tanto hablar de cerveza, pues me entró sed. Y no hay nada peor que tener sed, dinero en el bolsillo y a tu novia a 300 km. de la ciudad, con la consiguiente libertad para hacer lo que a uno le dé la gana (es decir, ponerse pedo como una cuba). Para ello conté con el mayor experto en la materia que se conoce por estos lares, ese gran amigo de los nińos que responde al nombre de Jorge, gran conversador y excelente tragador.
Y claro, la noche se lió.
[+pantalones sucios +dolor de cabeza -40 euros]